Déjame verte amanecer, piel,
déjame quitarme ese trago amargo que me dejaste,
me confundes, juegas conmigo y te siento venir,
dime, por qué me dejaste ir..
Cuéntame un poco más de ti,
quiero saber, mi bien,
quiero saber qué te traes entre espinas,
cuéntame un poco más que tú ya a mí me dominas..
Te tengo en una sonrisa,
y se me va aspirante entre tu brisa,
cuánto más tendré que esperar,
te juro que solo a mi lado quisiera verte bailar..
Te explico que no tengo apuro,
espero y no creas que lo tendré,
pero en cuanto haga frío y todo se ponga oscuro,
solo ven y quémame la piel..
Nunca nos despedimos,
y como si nada nos saludamos,
dime cómo así y de dónde vinimos,
quiero saber si sin saber nos extrañamos..
Tengo un beso para ti dormido,
tengo un par de canciones entre las manos,
y puede que vaya a sonar atrevido,
pero cómo así,
cómo así es que renunciamos..
Me despido sin un hasta luego y con poca experiencia,
con la esperanza de amanecer en el desdén de tus ojos,
te cuento que ya algunas veces me llené de antojos
por no saber esperar con paciencia.
5.9.12
9.6.12
Y aprendo que..
Hay,
un pozo en el fondo del mar,
donde hirientes pensamientos van viento en popa,
donde el único souvenir que me toca es el último latido de mi corazón.
Van,
de mano en mano un par de mentiras,
acariciando mi vista uniforme,
pero al verme tu te retiras y un día más, como puta de esquina, yo quedé desconforme.
Porque no vale más que un grito hacerte entender una cosa,
y por eso gritaré, al margen de si me entiendes o no,
gritaré porque así me enseñaste tu a hablar,
con el corazón sangrando en la mano buscaré tu amor tramitar.
Ahora entiendo cuando dije "nunca",
y escuché "nunca digas nunca",
y creí que el nunca existía,
y lloré un nunca que a mi misma me prometía.
Ya no valen más las palabras,
sino el que tú me quieras mirar,
valen más tus mil miradas,
porque así me aseguro de que más amor ya no me quieres dar.
Porque "Los errores no se niegan, se asumen; la tristeza no se llora, se supera; y el amor no se grita, se demuestra. Por eso sé fuerte para que nadie te derrote, sé noble para que nadie te humille, sé humilde para que nadie te ofenda y sigue siendo como tú para que nadie te olvide."
Y te lo digo de corazón, nunca aprendí a decir mentiras, eso lo sabes desde siempre, nunca herí a propósito, y nunca desperdicié el amor de mi gente.
un pozo en el fondo del mar,
donde hirientes pensamientos van viento en popa,
donde el único souvenir que me toca es el último latido de mi corazón.
Van,
de mano en mano un par de mentiras,
acariciando mi vista uniforme,
pero al verme tu te retiras y un día más, como puta de esquina, yo quedé desconforme.
Porque no vale más que un grito hacerte entender una cosa,
y por eso gritaré, al margen de si me entiendes o no,
gritaré porque así me enseñaste tu a hablar,
con el corazón sangrando en la mano buscaré tu amor tramitar.
Ahora entiendo cuando dije "nunca",
y escuché "nunca digas nunca",
y creí que el nunca existía,
y lloré un nunca que a mi misma me prometía.
Ya no valen más las palabras,
sino el que tú me quieras mirar,
valen más tus mil miradas,
porque así me aseguro de que más amor ya no me quieres dar.
Porque "Los errores no se niegan, se asumen; la tristeza no se llora, se supera; y el amor no se grita, se demuestra. Por eso sé fuerte para que nadie te derrote, sé noble para que nadie te humille, sé humilde para que nadie te ofenda y sigue siendo como tú para que nadie te olvide."
Y te lo digo de corazón, nunca aprendí a decir mentiras, eso lo sabes desde siempre, nunca herí a propósito, y nunca desperdicié el amor de mi gente.
4.4.12
Ya no más, por favor!
En algún punto, hay un momento en que muchas cosas dejan de importar y a mí me llegó ese momento.
Deja de importar todo lo que en un momento era vida y empieza a importar el vivir.
¿cómo puedo explicarlo? bueno, sé que antes me encantaba salir a bailar, saltar como una loca por la calle y ahora vivo con la esperanza de poder volver a vivir así.
Me explico aún mejor. ¿Cómo sé que volveré a ser como antes?
No lo sé, solamente espero, hoy se trata más de esperanza creo yo.
Antes podía decir con la nariz bien respingada que yo sabía todo y podía controlar mi vida a mi antojo pero ahora no puedo decir lo mismo, por más que quiera, no.
Y si volveré a caminar, quién lo sabe.. ahora no me importa si salgo a bailar o no porque lo único que espero es bailar en 15 años más.
Con lágrimas en los ojos puedo decir que nunca antes tuve tanto miedo, y no es miedo de morir sino de que los míos mueran conmigo. De llevarme corazones tan llenos al vacío.
Tengo que decir que tener miedo me hace temer de todo y de todos también, creándome inseguridad, desconfianza y nervios.
Escribiré pronto, espero, en verdad ESPERO.
Deja de importar todo lo que en un momento era vida y empieza a importar el vivir.
¿cómo puedo explicarlo? bueno, sé que antes me encantaba salir a bailar, saltar como una loca por la calle y ahora vivo con la esperanza de poder volver a vivir así.
Me explico aún mejor. ¿Cómo sé que volveré a ser como antes?
No lo sé, solamente espero, hoy se trata más de esperanza creo yo.
Antes podía decir con la nariz bien respingada que yo sabía todo y podía controlar mi vida a mi antojo pero ahora no puedo decir lo mismo, por más que quiera, no.
Y si volveré a caminar, quién lo sabe.. ahora no me importa si salgo a bailar o no porque lo único que espero es bailar en 15 años más.
Con lágrimas en los ojos puedo decir que nunca antes tuve tanto miedo, y no es miedo de morir sino de que los míos mueran conmigo. De llevarme corazones tan llenos al vacío.
Tengo que decir que tener miedo me hace temer de todo y de todos también, creándome inseguridad, desconfianza y nervios.
Escribiré pronto, espero, en verdad ESPERO.
5.12.10
Yo soy Alegría
Es hacer una coartada con el tiempo e invitarlo a ceder mientras baila.
En azulejas montañas puedo verte caminar, puedo recordar que me hiciste reír interminables veces y hoy me cambiaste el sol de la mañana, cambiaste todo, todo por un fuego cualquiera.
Inexplicables son las veces en las que pienso en predecirme, en tropezar con tu voz en mis sueños, con tus manos quizás en las manos de otra persona; de ver tus ojos en el cielo, sí, en algún lugar de ese triste velo.
Quiero gritar que te extraño y no debo, quizás debo y no puedo, más bien creo que puedo y no lo haré. No lo haré porque me da miedo, ya tuve suficiente con este tormento, ya papá, dime cuándo de verdad me vas a querer.
En azulejas montañas puedo verte caminar, puedo recordar que me hiciste reír interminables veces y hoy me cambiaste el sol de la mañana, cambiaste todo, todo por un fuego cualquiera.
Inexplicables son las veces en las que pienso en predecirme, en tropezar con tu voz en mis sueños, con tus manos quizás en las manos de otra persona; de ver tus ojos en el cielo, sí, en algún lugar de ese triste velo.
Quiero gritar que te extraño y no debo, quizás debo y no puedo, más bien creo que puedo y no lo haré. No lo haré porque me da miedo, ya tuve suficiente con este tormento, ya papá, dime cuándo de verdad me vas a querer.
2.10.10
Aprenderé a pronunciar versos interminables si te quedas esta noche y muchas más.
Y empecé a darme cuenta de que lo que salía no era Luna,
sino tu sonrisa.
De que más allá del cielo,
el infinito solo tiene tu nombre.
Supe,
inalterablemente,
que no importa cuánto dure la tormenta y tampoco si luego sale el sol,
siempre y cuando, en la tormenta,
estén tus ojos abrazándome el alma.
Atendí,
presté atención y esa música que traía el viento,
no era otra sino tu voz.
Respiré,
sentí la brisa del mar enjuagarme la cara,
sentí el olor ese que lava el alma,
y te sentí, eras tú.
Dormí,
desperté en tus ojos y me di cuenta de que nada más es eterno,
solo tú.
Supe,
que contigo visito todos los días,
un parque de imaginaciones en mi diversión;
que después de todo,
puedo descansar en ti,
mi paz.
Y me quedé en tu mirada,
asentí con la voz,
perpetué mi estadía a tu lado,
suspiré muy fuerte en tu oído,
cometí locuras que ni había presentido,
corrí desnuda por el pasadizo de tus piernas,
le tiré una bofetada a la soledad en la cara,
animé mis dudas,
enfrenté mis miedos,
recorrí la infinidad de tu piel,
asimilé la lactosa,
aullenté inseguridades,
resucité mi hiperactividad,
quemé desesperanzas,
defendí todo lo que te amo,
me llené de paciencia,
aprendí a esperar, a calmar,
canté "Dulce Navidad" de nuevo.
sino tu sonrisa.
De que más allá del cielo,
el infinito solo tiene tu nombre.
Supe,
inalterablemente,
que no importa cuánto dure la tormenta y tampoco si luego sale el sol,
siempre y cuando, en la tormenta,
estén tus ojos abrazándome el alma.
Atendí,
presté atención y esa música que traía el viento,
no era otra sino tu voz.
Respiré,
sentí la brisa del mar enjuagarme la cara,
sentí el olor ese que lava el alma,
y te sentí, eras tú.
Dormí,
desperté en tus ojos y me di cuenta de que nada más es eterno,
solo tú.
Supe,
que contigo visito todos los días,
un parque de imaginaciones en mi diversión;
que después de todo,
puedo descansar en ti,
mi paz.
Y me quedé en tu mirada,
asentí con la voz,
perpetué mi estadía a tu lado,
suspiré muy fuerte en tu oído,
cometí locuras que ni había presentido,
corrí desnuda por el pasadizo de tus piernas,
le tiré una bofetada a la soledad en la cara,
animé mis dudas,
enfrenté mis miedos,
recorrí la infinidad de tu piel,
asimilé la lactosa,
aullenté inseguridades,
resucité mi hiperactividad,
quemé desesperanzas,
defendí todo lo que te amo,
me llené de paciencia,
aprendí a esperar, a calmar,
canté "Dulce Navidad" de nuevo.
15.9.10
“Ya en ese momento era muy tarde para empezar a conocerse”
Se sabía que todo coincidía, sí. Que cualquier otra cosa que hubiese pasado habría enturbiado su destino.
Tenía en la palma de la mano un Abril de antaño, un cuervo y llagas en el corazón, un iracundo beso en el pecho y en el alma una ligera canción que prometía versos, desvelos profundos de amor.
- Dice que sus ojos del cielo se enamoraron, que surcaron mares en búsqueda de su voz, que gritaron tormentos en su propio oído pero su alma herida y muerta de nuevo nació, desde el infierno subió.Yo no sé desde cuándo, digo, ella sabe sentirse así. Y es que la verdad, la verdad solo la sabe el cielo, solo esos que la vieron renacer desde el dolor. Porque su alma estaba podrida, estaba inundada de dolor, carcomida por el viento, por ese aire ácido que envenena la piel.
- “Amanecí en tus ojos y me di cuenta de que nada más es eterno, solo tú”Y desperté. Claro lo dije, claro. ¡Fuerte y claro! Esta vez, al fin amaneció, dejé de vivir en ese invierno perpetuo y desperté. Mi vida se animó, se llenó de noches de piel en luna llena y abrazos al amanecer. Y he de admirar ese arte que columpia, que mueve sus dedos de lado a lado y, cual estilógrafo, crea momentos que en mi imaginación antes ni existían. Y crea vida, y puedo encontrar más allá del alma, la complejidad de la belleza de su amor.
- “Los ojos son el espejo del alma”Mírame, mírame que no me quiero perder un segundo de ti. Quiero eternidad, prometo mi eternidad.
19.7.10
Cara de bolita, contigo he de memer
Solo yo oí su voz cuando dormía.
Y aunque su nariz estuviese mirando al techo, grabé como en una buena cinta, el sonido infinito de su respiración.
Había comodidad, calor y frío.
Sudor y miedo, saltos inesperados de puro susto.
Había pasión y ternura.
Y aunque estuviese cerca de su boca, llamaría al intento de no someterme a lo carnal. Esto no se basa en placeres ni en sexo sino en lo más puro del alma que se ha elevado por sobre la sociedad y lo mundano.
Haz sufrir al corazón que solo una vez se rompe, que solo una vez muere.
Las demás son solo caricias ácidas a flor de piel, que si vienen de ti, quiero tenerlas.
Quiero vivir y morir luego, déjame hacerlo entonces.
Ámame hasta los pies, que he de caminar contigo infinitos amaneceres hasta que tu pecho y el mío sean uno solo y vayan a bailar juntos de la mano en tantas noches de alegría. Mi corazón es un péndulo entre la calle y nuestro amor.
Y aunque su nariz estuviese mirando al techo, grabé como en una buena cinta, el sonido infinito de su respiración.
Había comodidad, calor y frío.
Sudor y miedo, saltos inesperados de puro susto.
Había pasión y ternura.
Y aunque estuviese cerca de su boca, llamaría al intento de no someterme a lo carnal. Esto no se basa en placeres ni en sexo sino en lo más puro del alma que se ha elevado por sobre la sociedad y lo mundano.
Haz sufrir al corazón que solo una vez se rompe, que solo una vez muere.
Las demás son solo caricias ácidas a flor de piel, que si vienen de ti, quiero tenerlas.
Quiero vivir y morir luego, déjame hacerlo entonces.
Ámame hasta los pies, que he de caminar contigo infinitos amaneceres hasta que tu pecho y el mío sean uno solo y vayan a bailar juntos de la mano en tantas noches de alegría. Mi corazón es un péndulo entre la calle y nuestro amor.
30.6.10
Déjame vivir y morir luego
En este momento quiero escribir sobre Pertenencia. Aclaro que escribo esto con el sentimiento de no saber a dónde se pertenece y sabiendo que mi corazón es un péndulo entre ella y la calle.
Separemos pues, la infinidad de números en dos posibles conjuntos conocidos; imaginarios y reales. Nótese que toda teoría matemática ha demostrado ser transitoria y hoy el cero {0} se considera par.
Ubiquémonos (seres humanos) en los imaginarios pues desde ya, somos complejos.
Si bien polos opuestos se atraen podemos recurrir fácilmente a que en caso de que seamos nosotros {0}, es decir un número real haciendo la excepción, “k” (la constante que es invariable) no pertenece a los irracionales, ya que sabemos se halla en los naturales enteros racionales reales.
Pues promulguemos a lo más importante en forma de “k” y recurramos a ponernos en el lugar de los reales ya que así podemos advertirnos más rápido de la ecuación.
Mencioné que polos opuestos se atraen, es decir, que un número no pertenece al otro con signo inverso, en esto concluyo en que {1} no pertenece ni está incluido en {-1} y viceversa. Así podemos darnos cuenta fácilmente de que no nos pertenecemos los unos a los otros y menos aún cuando nos atraemos.
Posiblemente podamos derivar los números imaginarios o complejos en algún momento pero, ¡espera!, yo no quiero ser un corazón en deriva, entonces ¿qué hacer?
No podemos establecer razones claras ya que si hacemos una razón de cuatro a dos en cuanto a los números imaginarios, posiblemente podamos incluso hasta racionalizar y obtener una relación pero, siguen siendo imaginarios así que no perdamos tiempo ya que solo obtenemos una relación inversamente proporcional o directamente viable aunque en otro caso, atreviéndonos a simplificar valores complejos, nos quedamos con números reales con origen complejo-imaginario y esto no me parece lo mejor para el problema.
Un número imaginario no es racional, es decir, en mi opinión, tampoco es razonable ya que si pensamos en nosotros mismos, no somos razonables vistos desde un punto de vista matemático-existencialista como debe de ser en este momento.
En cuanto hallamos una ecuación con una constante “k = <-oo; oo+>” tendemos a pensar en que, como me dijo un gran amigo, esta sería la constante del amor, o sea la vida, o sea el cosmos, o sea la persona a la que se quiere y se ve como motivo de vivencia absoluta en el momento más difícil.
Pero, ¿qué hacer cuando la constante de mi vida no está respondiendo y se está viendo inmersa en el conjunto exterior a lo conocido? Pues dar impulso al péndulo hallado en mi pecho. Explíquese esto de una mejor manera, pensar en que la constante ha desaparecido y ha decidido alejarse paralelamente porque aún se piensa en el otro, que se le ha auspiciado de números inhóspitos y calcinantes con los cuales nos encontraríamos en diversos puntos críticos y quedémonos entonces con los mayores e iguales a cero, porque no hay cómo quedarnos sin nosotros, a pesar de no tenernos considerémonos igual como un punto cerrado en la recta.
No puedo concluir con esta ecuación. No puedo intentar descifrar el sentimiento de angustia y el de deseo, es por esto que nos hallé en los complejos, porque si de alguna forma podemos plantear ecuaciones, no plantearé una que no pueda ser resuelta ni por la vida misma. Quedémonos con que “k” no pertenece a {0} y “Amor” no es un conjunto vacío ya que se encuentra “k” dentro de él.
Separemos pues, la infinidad de números en dos posibles conjuntos conocidos; imaginarios y reales. Nótese que toda teoría matemática ha demostrado ser transitoria y hoy el cero {0} se considera par.
Ubiquémonos (seres humanos) en los imaginarios pues desde ya, somos complejos.
Si bien polos opuestos se atraen podemos recurrir fácilmente a que en caso de que seamos nosotros {0}, es decir un número real haciendo la excepción, “k” (la constante que es invariable) no pertenece a los irracionales, ya que sabemos se halla en los naturales enteros racionales reales.
Pues promulguemos a lo más importante en forma de “k” y recurramos a ponernos en el lugar de los reales ya que así podemos advertirnos más rápido de la ecuación.
Mencioné que polos opuestos se atraen, es decir, que un número no pertenece al otro con signo inverso, en esto concluyo en que {1} no pertenece ni está incluido en {-1} y viceversa. Así podemos darnos cuenta fácilmente de que no nos pertenecemos los unos a los otros y menos aún cuando nos atraemos.
Posiblemente podamos derivar los números imaginarios o complejos en algún momento pero, ¡espera!, yo no quiero ser un corazón en deriva, entonces ¿qué hacer?
No podemos establecer razones claras ya que si hacemos una razón de cuatro a dos en cuanto a los números imaginarios, posiblemente podamos incluso hasta racionalizar y obtener una relación pero, siguen siendo imaginarios así que no perdamos tiempo ya que solo obtenemos una relación inversamente proporcional o directamente viable aunque en otro caso, atreviéndonos a simplificar valores complejos, nos quedamos con números reales con origen complejo-imaginario y esto no me parece lo mejor para el problema.
Un número imaginario no es racional, es decir, en mi opinión, tampoco es razonable ya que si pensamos en nosotros mismos, no somos razonables vistos desde un punto de vista matemático-existencialista como debe de ser en este momento.
En cuanto hallamos una ecuación con una constante “k = <-oo; oo+>” tendemos a pensar en que, como me dijo un gran amigo, esta sería la constante del amor, o sea la vida, o sea el cosmos, o sea la persona a la que se quiere y se ve como motivo de vivencia absoluta en el momento más difícil.
Pero, ¿qué hacer cuando la constante de mi vida no está respondiendo y se está viendo inmersa en el conjunto exterior a lo conocido? Pues dar impulso al péndulo hallado en mi pecho. Explíquese esto de una mejor manera, pensar en que la constante ha desaparecido y ha decidido alejarse paralelamente porque aún se piensa en el otro, que se le ha auspiciado de números inhóspitos y calcinantes con los cuales nos encontraríamos en diversos puntos críticos y quedémonos entonces con los mayores e iguales a cero, porque no hay cómo quedarnos sin nosotros, a pesar de no tenernos considerémonos igual como un punto cerrado en la recta.
No puedo concluir con esta ecuación. No puedo intentar descifrar el sentimiento de angustia y el de deseo, es por esto que nos hallé en los complejos, porque si de alguna forma podemos plantear ecuaciones, no plantearé una que no pueda ser resuelta ni por la vida misma. Quedémonos con que “k” no pertenece a {0} y “Amor” no es un conjunto vacío ya que se encuentra “k” dentro de él.
19.6.10
Quien no le puso el nombre, fue más importante de lo que hubiese creído.
Creo que nunca hubo un día tan desafiante para Bartolomeo Ólmipus Desdeiré como el 02 de Noviembre de año 2008.
Quién hubiera dicho que en la misma calle, en el mismo barrio y en el mismo país estaría su hermano gemelo.
Leopoldo Umazán Ferqués fue arrancado de los brazos de su madre luego del nacimiento, la cara oculta del poder lo reportó como muerto para cubrir la muerte de otro bebé, heredero a varios millones de dólares de la mafia más grande habida en su cauteloso país.
No solo en Bagdad suceden estas cosas, inclusive, suceden todos los días frente a nuestras propias sucias caras. La verdad es que de no haber sido rico Leopoldo Umazán Ferqués, hubieran estado ambos en la misma situación de robar y matar a cambio de dinero, el fin justifica los medios, dicen.
Ludovica Tamames Gutiérrez ya tenía listo el nombre de su primogénita, lo raro es que ella nunca deseó una. Ella, era hija de padres huérfanos ambos, qué coincidencia, coincidencia también que hubiera aparecido en la tienda de platería en la que Leopoldo Umazán Ferqués realizaba su misteriosa y cotidiana operación "terobolacajita". Este entraba pidiendo limosna a la vendedora, sacaba un arma y silenciosamente y con sutileza se llevaba el dinero de la pequeña caja de ventas.
Nadie dice que uno debe de estar en su casa todo el día, la verdad es que es ilógico que andemos pensando en que se nos va a aparecer la Coincidencia en persona.
Ludovica Tamames Gutiérrez entró con el propósito de pedir la limosna que Leopoldo Umazán Ferqués supuestamente quería, y pues claro que lo que quería era dinero, dinero sin consentimiento de nadie.
Ella era una muchacha joven. Cuando vio a la viejita de la tienda temblando de pavor no tuvo otra reacción que gritar "¡Fuego!". Leopoldo, asustado, dirigió el arma hacia la vendedora y le disparó. Para salir de la tienda necesitaba pasar por sobre Ludovica así que no tuvo otra opción que molerla a balas también.
Leopoldo Umazán Ferqués salió corriendo de la joyería, dobló la esquina y se percató de que aquel hombre de la basura, el mendigo de la cuadra, lo estaba persiguiendo y vaya que tenía buen físico.
En el acto, Leopoldo chocó estrepitosamente contra Bartolomeo Ólmipus Desdeiré. Ambos, se quedaron anonadados con el parecido que hallaron entre ellos, es así que el señor de la basura golpeó fuertemente a Bartolomeo (por equivocación) y cuando lo hubo tumbado y dejado inconciente, llamó a la policía pues ya el otro hombre había largado.
Es posible que de no haber muerto Ludovica y Plácida Ocampo Torres, la cajera, mi vida hubiera sido de lo menos triste.
Luego de que encarcelaron a Bartolomeo Ólmipus Desdeiré, mi esposo, padre de 8 niños, no volví a presenciar otro cuerpo de varón desnudo, esto, porque a mi esposo le soy y seré fiel hasta que el cosmos decida que en cuanto a mí concierne, sea feliz.
No hubo más abrazos desesperados, ya no nos pudimos abrazar el corazón. Era aterrante el abrazo de tres que me acompaña desde ese oscuro día en la cárcel de Puajní; él, la reja y yo.
Hay días en los que la coincidencia se muestra como la mejor compañera de travesuras de ácida piel, días en los que decir gracias no basta y en los que un te quiero no quiere significar más que un solamente te amaré desde mis adentros. Pero hay sueños como este en los que solo existe un tipo de coincidencia, la coincidencia de morir y seguir viviendo, de sonreír y no estar sintiendo.
Ayer se probó que Bartolomeo Ólmipus Desdeiré no fue el asaltante de aquella joyería. Hoy 20 de Junio del año 2010, faltando nada más que un mes para su liberación, puedo decir que he vuelto a sentir como lo hacía antes de aquel día. Siento mariposas en la panza, no tengo ganas de comer porque ya se me ha inundado el pecho de besos guardados, yo solamente espero que cuando él esté aquí, nos vivamos como ya lo hemos hecho con la mirada en ese cuarto gris que a pesar de frío, volvimos al color de carne y deseo. Y uno tome la mano del otro, en un afán de ceder-ceder, en un deseo de ganar-ganar, pero no ganar más que a nosotros mismos, y después de encontrarnos en esa discrepancia de almas gemelas, besemos heridas que ya queremos y empezamos a ignorar.
Porque una imagen desplaza a otra, un beso suyo/mío desplazará todas mis/sus heridas y con un grito en carne viva te amaré.
Quién hubiera dicho que en la misma calle, en el mismo barrio y en el mismo país estaría su hermano gemelo.
Leopoldo Umazán Ferqués fue arrancado de los brazos de su madre luego del nacimiento, la cara oculta del poder lo reportó como muerto para cubrir la muerte de otro bebé, heredero a varios millones de dólares de la mafia más grande habida en su cauteloso país.
No solo en Bagdad suceden estas cosas, inclusive, suceden todos los días frente a nuestras propias sucias caras. La verdad es que de no haber sido rico Leopoldo Umazán Ferqués, hubieran estado ambos en la misma situación de robar y matar a cambio de dinero, el fin justifica los medios, dicen.
Ludovica Tamames Gutiérrez ya tenía listo el nombre de su primogénita, lo raro es que ella nunca deseó una. Ella, era hija de padres huérfanos ambos, qué coincidencia, coincidencia también que hubiera aparecido en la tienda de platería en la que Leopoldo Umazán Ferqués realizaba su misteriosa y cotidiana operación "terobolacajita". Este entraba pidiendo limosna a la vendedora, sacaba un arma y silenciosamente y con sutileza se llevaba el dinero de la pequeña caja de ventas.
Nadie dice que uno debe de estar en su casa todo el día, la verdad es que es ilógico que andemos pensando en que se nos va a aparecer la Coincidencia en persona.
Ludovica Tamames Gutiérrez entró con el propósito de pedir la limosna que Leopoldo Umazán Ferqués supuestamente quería, y pues claro que lo que quería era dinero, dinero sin consentimiento de nadie.
Ella era una muchacha joven. Cuando vio a la viejita de la tienda temblando de pavor no tuvo otra reacción que gritar "¡Fuego!". Leopoldo, asustado, dirigió el arma hacia la vendedora y le disparó. Para salir de la tienda necesitaba pasar por sobre Ludovica así que no tuvo otra opción que molerla a balas también.
Leopoldo Umazán Ferqués salió corriendo de la joyería, dobló la esquina y se percató de que aquel hombre de la basura, el mendigo de la cuadra, lo estaba persiguiendo y vaya que tenía buen físico.
En el acto, Leopoldo chocó estrepitosamente contra Bartolomeo Ólmipus Desdeiré. Ambos, se quedaron anonadados con el parecido que hallaron entre ellos, es así que el señor de la basura golpeó fuertemente a Bartolomeo (por equivocación) y cuando lo hubo tumbado y dejado inconciente, llamó a la policía pues ya el otro hombre había largado.
Es posible que de no haber muerto Ludovica y Plácida Ocampo Torres, la cajera, mi vida hubiera sido de lo menos triste.
Luego de que encarcelaron a Bartolomeo Ólmipus Desdeiré, mi esposo, padre de 8 niños, no volví a presenciar otro cuerpo de varón desnudo, esto, porque a mi esposo le soy y seré fiel hasta que el cosmos decida que en cuanto a mí concierne, sea feliz.
No hubo más abrazos desesperados, ya no nos pudimos abrazar el corazón. Era aterrante el abrazo de tres que me acompaña desde ese oscuro día en la cárcel de Puajní; él, la reja y yo.
Hay días en los que la coincidencia se muestra como la mejor compañera de travesuras de ácida piel, días en los que decir gracias no basta y en los que un te quiero no quiere significar más que un solamente te amaré desde mis adentros. Pero hay sueños como este en los que solo existe un tipo de coincidencia, la coincidencia de morir y seguir viviendo, de sonreír y no estar sintiendo.
Ayer se probó que Bartolomeo Ólmipus Desdeiré no fue el asaltante de aquella joyería. Hoy 20 de Junio del año 2010, faltando nada más que un mes para su liberación, puedo decir que he vuelto a sentir como lo hacía antes de aquel día. Siento mariposas en la panza, no tengo ganas de comer porque ya se me ha inundado el pecho de besos guardados, yo solamente espero que cuando él esté aquí, nos vivamos como ya lo hemos hecho con la mirada en ese cuarto gris que a pesar de frío, volvimos al color de carne y deseo. Y uno tome la mano del otro, en un afán de ceder-ceder, en un deseo de ganar-ganar, pero no ganar más que a nosotros mismos, y después de encontrarnos en esa discrepancia de almas gemelas, besemos heridas que ya queremos y empezamos a ignorar.
Porque una imagen desplaza a otra, un beso suyo/mío desplazará todas mis/sus heridas y con un grito en carne viva te amaré.
10.6.10
Dénle 6 días
Y de saber que el drama me consumiría, no lo hubiese vuelto a intentar.
Pero, ¿qué queda después responder con ambigüedad tantas preguntas que ahogan? ¿qué deberé sentir cada vez que los celos te separen más de mí? Yo hasta ahora me pregunto y tú hasta ahora callas.
Trátese todo entonces de esa inseguridad que abruma, a mí, a ti conmigo, a ti con nadie. Esa que me deja perpleja de vez en cuando, de cuando en qué, de mal en bien. La que me deja pensando tristemente en cuánto más me podré estresar, solo por saberte responder esta vez.
Pero, ¿qué queda después responder con ambigüedad tantas preguntas que ahogan? ¿qué deberé sentir cada vez que los celos te separen más de mí? Yo hasta ahora me pregunto y tú hasta ahora callas.
Trátese todo entonces de esa inseguridad que abruma, a mí, a ti conmigo, a ti con nadie. Esa que me deja perpleja de vez en cuando, de cuando en qué, de mal en bien. La que me deja pensando tristemente en cuánto más me podré estresar, solo por saberte responder esta vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)